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LA SELVA AMAZONICA ESTA MUY LEJOS.

"El vigor del sol ha aumentado. Está empujando la tierra con más fuerza, con más rabia. La tierra está girando más rápido, los días se han achicado, las noches son más breves y más oscuras. Las lunas son livianas, ligeras, como el jaguar que recorre su camino. Las aguas del río trotan apresuradas para buscar rápido su salida y se comen las tierras cavando barrancos hondos en la orilla. Los peces, las plantas, los animales y, hasta nosotros, igual, no aguantamos tanto, crecemos cansados, medio angustiados. La lluvia de enero es más intensa pero más fugaz. Todo es más rápido. Todo parece desgastarse..." 

 

Declaración que hacen los indios Ticuna del Alto Solimoes, un río tributario del Amazonas, en la Cumbre del Clima de París (2015).

 

La selva amazónica es una de las regiones con mayor biodiversidad en el mundo, con el río más largo y caudaloso del planeta, el Amazonas. Su cuenca tiene una extensión de ocho millones de km2, repartidos en nueve países, con una población de 33 millones de personas y alberga la cuarta parte del agua dulce del planeta. Los árboles amazónicos son bombas que lanzan al aire cada uno de ellos 1.000 litros de agua diarios, la sacan del suelo, la evaporan y la transfieren sumando en total 20.000 millones de toneladas de agua en la atmósfera al día, la misma cantidad que vierte al Atlántico en su desembocadura.

 

Almacena 109.660 millones de tn de dióxido de carbono (la mitad del CO2 de los bosques tropicales), regula el 90% del ciclo hídrico de América del Sur y drena hacia el Océano Atlántico el 20% de la descarga total mundial de agua dulce fluvial a los mares, influyendo sobre las grandes corrientes oceánicas.

 

La liberación de gases de efecto invernadero (GEI) como consecuencia de la quema del bosque amazónico representa el 75% de las emisiones de Brasil a la atmósfera. El 50% en el caso de Perú. En los últimos 30 años se han destruido casi medio millón de kilómetros cuadrados de selva atacada por petroleras, madereras, sojeiros, hidroeléctricas y compañías mineras.

 

La Cumbre de París ha presentado a la cuenca amazónica como una de las cuatro zonas del mundo claves para el control del cambio climático. Los otros tres son los arrecifes de coral, el Ártico y las corrientes marinas del Golfo. Lo que quiere decir que cualquier cosa que afecte a estos ecosistemas, nos afecta a todos.

 

Cuando debería ser una una prioridad para los gobiernos proteger esta zona, un estudio del Instituto Nacional de Estudios Espaciales señaló que Brasil perdió 6.207 km2 de selva amazónica entre agosto de 2014 y julio de 2015. Algo preocupante, teniendo en cuenta que es la mayor porción perdida en los últimos cinco años y representa un aumento del 24% respecto al año anterior.

 

Según la National Academy of Sciences de Washington, cada grado de temperatura del planeta supondrá una reducción del caudal de los ríos de entre un 5% y un 10%. Lo más preocupante es que esas alteraciones ya se están produciendo en forma de largas sequías alternadas con graves inundaciones. ¿Y qué sucederá si la temperatura global aumenta tres grados a final de siglo?, según Paulo Artaxo, profesor del Instituto de Física de la Universidad de São Paulo, “Si esto sucede, millones de toneladas de CO2 concentradas en los árboles serían expulsadas a la atmósfera, creemos que un calentamiento de ese tipo podría colapsar el planeta”. "La paradoja de este planteamiento -añade el profesor- es que coloca a la selva amazónica en un doble papel de víctima y verdugo del cambio climático en el mundo".

 

Actualmente la lucha por tierras y recursos representa una de las principales causas de violación de derechos humanos a nivel global. El Observatorio de Derechos de la Tierra/Land Rigths Watch y el grupo el grupo Global Witness han denunciado que cada semana son asesinados una media de dos indígenas por oponerse a los destructores del medio ambiente. En lo que va de año fueron asesinados 92 indígenas, mientras que 2014 dejó un saldo de 116 ecologistas asesinados. Más de 900 en 35 países distintos durante la última década.

 

"Al principio pensaba que estaba luchando para salvar los árboles de caucho. Luego pensé que lo hacía para salvar la selva amazónica. Ahora me doy cuenta de que estoy luchando por la humanidad". Reflexión de Chico Mendes, defensor de la Amazonia asesinado hace 27 años.

 

Desde nuestros cómodos sofás en Europa nos cuesta asumir que estamos en guerra, pero no como nos quieren hacer creer los manipulados medios de comunicación. Es una guerra contra los enemigos del Planeta.

 

 

Redacción Marcabrera